Frente al reto estructural que enfrentan más de 12 millones de productores rurales en América Latina situados por debajo del umbral de competitividad, las figuras mercantiles tradicionales —como las sociedades limitadas, las sociedades anónimas o el modelo cooperativo clásico— han mostrado limitaciones operativas para articular la producción colectiva «de la portera hacia adentro».
En el marco de las conferencias organizadas por la Sociedad Venezolana de Derecho Agrario (SOVEDAGRO), el Dr. Gilmar P. Zolin presentó las conclusiones de su tesis doctoral, exponiendo la figura del Condominio Agrario (Sociedad Condominal Agraria) como una alternativa jurídica y económica viable para transformar el campo regional.
Fundamento jurídico y marco brasileño
El modelo toma base en la legislación agraria de Brasil, específicamente en el Artículo 14, § 1º de la Ley Nº 4.504/1964 (Estatuto da Terra), modificada por la Medida Provisoria Nº 2.183-56. Esta normativa habilita expresamente a los productores y trabajadores rurales a constituir entidades societarias por cuotas bajo la denominación de «condominio» o «consorcio», permitiendo la agregación productiva sin perder la titularidad individual ni desnaturalizar el régimen tributario de la actividad rural.
Método de operación y estructura condominal
A diferencia de una empresa mercantil centralizada, la Sociedad Condominal Agraria se rige mediante un estatuto social y opera de forma compartida:
- Gestión unificada: El condominio adquiere maquinaria, contrata mano de obra técnica, prepara suelos, gestiona labores de siembra, cuido, cosecha y comercialización.
- Prorrateo proporcional: Todos los costos operativos, inversiones de capital e ingresos generados se distribuyen mensualmente entre los condóminos en función de su cuota de participación.
- Autonomía fiscal: La entidad no tributa como una corporación mercantil independiente; los miembros liquidan sus obligaciones fiscales de forma individual, integrándolas a sus respectivas rentas rurales.
Ventajas clave para el productor agropecuario
- Economía de escala: Capacidad de venta y colocación de cosechas en volúmenes económicamente viables.
- Reducción de costos de producción: Compras consolidadas de fertilizantes, semillas, agroquímicos e implementos a precios mayoristas directos.
- Modernización tecnológica: Acceso colectivo a maquinaria de precisión e innovación técnica, reduciendo el parque de equipos ociosos por parcela individual.
Propuesta de adaptación para América Latina
La experiencia analizada demuestra que la figura del condominio agrario ofrece un camino pragmático para superar el minifundismo y la atomización de costos. Con las debidas reformas y adaptaciones legislativas, los países latinoamericanos pueden incorporar esta modalidad societaria para dotar de seguridad jurídica, escala y rentabilidad a sus cadenas agrícolas y ganaderas.





