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Una de las facetas que nos hemos planteado en el trabajo que venimos realizando en la Sociedad Venezolana de Derecho Agrario, es el cultivo ideológico y académico en cuanto a la parte Jurídica Agraria sin dejar de un lado lo referente a la lo Ambiental. Nos es de mucho interés estudiar las medidas de hecho y la aplicación de derecho de la normatización que se ha venido realizando para el cuido de nuestro ambiente en el planeta, la aplicación de los acuerdos en materia ambiental y los preceptos y conceptos realizados en favor de nuestro planeta: tratados como los de Kioto, Rio, complejos análisis llamando a la conciencia conservacionista como LAUDATO SI por parte de la Iglesia católica y conceptos materiales destinados impulsar y motivar desde un punto de vista real de la importancia de la conservación y de la paralización del deterioro de la capa de ozono en virtud del efecto invernadero, como lo es la divulgación de las medidas en que somos responsables de dicho deterioro y que podemos hacer para remediarlo como lo es lo que conocemos como La Huella de Carbono.

¿Qué es la huella de carbono y por qué importa en el Derecho Agrario?

La huella de carbono es un indicador ambiental que mide la cantidad de gases de efecto invernadero (GEI) que las personas o las empresas emiten como consecuencia de su actividad, tanto de manera directa como indirecta. Diferenciar el tipo de emisiones en función de si su alcance es 1, 2 y 3, así como poner en marcha planes de mitigación y reducción, es esencial para luchar contra el cambio climático.

Detrás de la huella de carbono están las emisiones de gases de efecto invernadero que se emiten como secuencia de una actividad. Este tipo de gases, por su composición química, absorben parte del calor que nos llega del sol y, como resultado, la temperatura media de la tierra está aumentando más allá de lo que ocurriría en condiciones naturales.

Los principales GEI son el dióxido de carbono, el metano, el óxido de nitrógeno y el ozono. Su concentración ha ido en aumento desde la Revolución Industrial, y están directamente relacionados con el incremento de la temperatura media de la Tierra. El dióxido de carbono, resultado de la quema de combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural y gas licuado), que representa aproximadamente dos tercios de todos los tipos de GEI.

Reducir o eliminar los gases de efecto invernadero generados a partir de los productos, servicios y procesos de una organización o de los hábitos de consumo de las personas, es una de las soluciones que las empresas, las administraciones y la sociedad pueden adoptar para frenar las consecuencias del cambio climático y alinearse con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Pero, cómo se calcula huella de carbono, El resultado se obtiene multiplicando el dato de consumo de energía (dato de actividad) por su correspondiente factor de emisión.

Innovación financiera: Créditos para la huella de carbono.

Tanto ha impactado esta técnica de calculo que los expertos españoles han creados planes a través de las entidades bancarias para promover “Créditos para la huella de carbono”, lo cual consiste en financiar a las empresas mediante créditos para elaborar y aplicar proyectos que ayuden a estabilizar la emisión de CO2 por parte de las expresas cuya huella este en los más altos niveles.

Dentro de estos planes de financiamiento prevén las entidades bancarias los créditos para ejecutar la elaboración de bosques naturales para la producción de oxígeno y la absorción de dióxido de carbono, dichas empresas se les prestara el dinero para la elaboración de dichos bosques y luego que paguen el crédito dicho bosque será parte de cada empres funcionando como un pulmón vegetal el cual será parte instrumental de la empresa cuya huella de carbono se encuentra dentro de las  más altas.

Situación actual en Venezuela: Datos y estadísticas.

En la República Bolivariana de Venezuela resultados de los estudios indican que se contabilizó emisiones de 160.725 Gg CO2 eq y absorciones de -285.198,53 Gg CO2 neto. Sin embargo, registró un aumento de emisiones en el sector de la agricultura y la ganadería, debido al incremento de la producción nacional para garantizar la seguridad alimentaria. Conscientes de ello, se promueven prácticas agropecuarias sostenibles y respetuosas, para la reducción de las emisiones.”

Conclusión: La medición como inversión estratégica.

Tanto el sector público como el sector privado deben puntualizar la política interna de cada empresa para mitigar dicho fenómeno y para que dichas mediciones o huella de carbono sean reducidas al máximo, y así poder desde el punto de vista gubernamental implementar la normativa que obligue a cada empresario agroindustrial en el procesamiento de alimentos a que tengan su pulmón vegetal que colabore a reducir dichas medidas, y al sector bancario que destine una cartera o línea crediticia para esta actividad vital para el cuido de nuestro planeta e implementar políticas como las implementadas por el BBVA para expandir como política de estado el cuido de nuestro medio ambiente.

Es el momento de que empresas, universidades y organismos gubernamentales impulsen programas de formación y capacitación en este ámbito. La adopción de metodologías de cálculo de huella de carbono no solo contribuirá a la sostenibilidad del país, sino que también abrirá nuevas oportunidades de negocio y cooperación internacional.

La transición hacia un modelo económico y ambientalmente sostenible en Venezuela es un desafío, pero también una gran oportunidad. El primer paso es medir para mejorar. Ahora más que nunca, la capacitación en cálculo de huella de carbono es una inversión estratégica para el futuro.

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